La Agencia Espacial Europea ha presentado nuevos avances clave en la comprensión del origen de las llamaradas solares gracias a observaciones inéditas de la misión Solar Orbiter. Un equipo internacional de científicos ha demostrado que estas potentes explosiones no se producen por un único evento repentino, sino como resultado de una “avalancha magnética”, un proceso en el que múltiples pequeñas reconexiones del campo magnético solar se propagan rápidamente hasta liberar enormes cantidades de energía en la corona del Sol.
Las observaciones se realizaron el 30 de septiembre de 2024 durante uno de los acercamientos más próximos de la nave al Sol, cuando Solar Orbiter captó una llamarada de intensidad media con un nivel de detalle sin precedentes. El instrumento de imágenes ultravioleta EUI registró cambios en la corona solar cada dos segundos, con una resolución capaz de distinguir estructuras de apenas unos cientos de kilómetros, permitiendo seguir paso a paso cómo las perturbaciones magnéticas iniciales crecían y se conectaban entre sí hasta desencadenar la erupción.
El fenómeno observado se comporta de forma similar a una avalancha de nieve, en la que pequeños deslizamientos iniciales se aceleran y provocan un efecto dominó que culmina en un evento de gran magnitud. En cuestión de minutos, la energía liberada calienta el plasma solar a millones de grados y acelera partículas a velocidades extremas. Instrumentos como STIX y SPICE confirmaron que algunas de estas partículas alcanzaron entre el 40 % y el 50 % de la velocidad de la luz, lo que equivale a hasta 540 millones de kilómetros por hora, mientras que el instrumento PHI permitió identificar la huella magnética de la llamarada en la fotosfera, la superficie visible del Sol.
| Instrumento | Función Principal | Detalle Observado |
|---|---|---|
| EUI (Extreme Ultraviolet Imager) | Imágenes de alta resolución | Cambios en la corona cada dos segundos con detalles de pocos cientos de kilómetros. |
| STIX y SPICE | Medición de temperatura y energía | Detectaron partículas aceleradas a velocidades de entre el 40% y 50% de la velocidad de la luz (hasta 540 millones de km/h). |
| PHI | Mapa magnético | Observó la «huella» de la llamarada en la superficie visible o fotosfera. |
El estudio, publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics, ofrece la visión más completa hasta la fecha del mecanismo físico que impulsa una llamarada solar y refuerza la conexión entre los procesos magnéticos microscópicos y sus efectos macroscópicos. Estos fenómenos no solo son relevantes desde el punto de vista científico, sino que pueden tener un impacto directo en la Tierra, provocando tormentas geomagnéticas capaces de afectar a satélites, sistemas de navegación y comunicaciones por radio.
Hacia una «Meteorología Espacial» Confiable
Aunque no es posible detener una llamarada solar, este nuevo modelo físico permite crear sistemas de alerta temprana. Al identificar los «guijarros» (pequeños cambios magnéticos) que inician la cascada, los científicos podrán modelar mediante inteligencia artificial cuándo ocurrirá la avalancha resultante, dándonos horas o incluso días de aviso para proteger satélites y redes eléctricas.
