Cuatro voluntarios viven desde el 19 de octubre de 2025 en un hábitat de unos 158 metros cuadrados impreso en 3D dentro del Johnson Space Center, el centro de la NASA en Houston (Texas). El 31 de octubre de 2026 abrirán la puerta tras 378 días de aislamiento. Así terminará la segunda misión de CHAPEA (Crew Health and Performance Exploration Analog), el programa con el que la agencia estudia cómo responden el cuerpo y la mente de una tripulación a una estancia larga en la superficie de Marte.
Un experimento sobre personas, no sobre cohetes
CHAPEA es una misión análoga: una simulación en la Tierra que reproduce las condiciones de una misión real para estudiarlas sin riesgo. La primera tripulación vivió en el mismo hábitat entre el 25 de junio de 2023 y el 6 de julio de 2024. La segunda la forman Ross Elder (comandante), Ellen Ellis (oficial médica), Matthew Montgomery (oficial científico) y James Spicer (ingeniero de vuelo).
Los responsables del programa insisten en un matiz. CHAPEA no es una demostración tecnológica ni un ensayo general de un viaje a Marte. Su objetivo principal es la investigación sobre seres humanos: qué ocurre cuando una tripulación pasa un año entera con recursos limitados, aislamiento, fallos de equipos y cargas de trabajo exigentes.
Qué se puede simular en Houston y qué no
Lo que CHAPEA reproduce
Lo que la Tierra no permite reproducir
Las barras comparan cada valor con el terrestre (100 %). Fuentes: NASA (programa CHAPEA y ficha técnica de Marte del NSSDCA).
Por eso la selección se parece a la de un astronauta. En su convocatoria para esta misión, la NASA pedía candidatos de entre 30 y 55 años, no fumadores, con un máster en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas y experiencia profesional, o con 1.000 horas de vuelo como piloto. También debían superar pruebas médicas y psicológicas.
Un edificio impreso con el color de Marte
El hábitat se llama Mars Dune Alpha y ocupa unos 1.700 pies cuadrados (unos 158 metros cuadrados). Lo diseñó el estudio de arquitectura Bjarke Ingels Group (BIG) y lo construyó en junio de 2021 la empresa ICON con Vulcan, una impresora robótica que se desplaza sobre raíles. El material es Lavacrete, un hormigón a base de mortero que se tiñó para imitar los tonos rojizos del regolito, la capa de polvo y roca suelta que cubre la superficie marciana.
Sección de Mars Dune Alpha, a escala
Dibujo a escala a partir de las medidas del proyecto (convertidas de pulgadas y pies). La figura humana sirve de referencia. Fuente: ASCE (artículo técnico de ICON, BIG y Fort Structures).
El interior sigue un gradiente de privacidad. En un extremo están los cuatro dormitorios individuales, en el otro la zona de trabajo y en el centro los espacios comunes. Hay cocina, torres de cultivo, dos zonas de ejercicio y una estación médica con una abertura para pasar muestras biológicas al equipo de tierra. Uno de los dos baños está junto a la esclusa, la cámara que conecta el hábitat con el exterior, para estudiar qué necesidades surgen durante las salidas. Diez cámaras vigilan las zonas comunes. Los baños y los dormitorios quedan fuera de su alcance.
La impresión 3D tiene su propia justificación. Según la NASA, construir futuros asentamientos con fabricación aditiva evitaría lanzar grandes cantidades de material de construcción en varios vuelos, algo prohibitivo por coste. El hábitat funciona también como banco de pruebas de esa técnica.
Cuarenta y cinco minutos para una respuesta
El rasgo que más condiciona la vida dentro es el retraso de las comunicaciones. Un mensaje tarda hasta 22 minutos en llegar de Marte a la Tierra, según la posición de ambos planetas en sus órbitas. En el hábitat, un temporizador muestra el valor exacto de cada día. Cuando Montgomery lo consultó en febrero de 2026, marcaba 21 minutos y 17 segundos.
El software de planificación de la tripulación dibuja tres líneas sobre la agenda: la hora actual, el momento en que llegaría un mensaje enviado ahora y el primer momento en que podría volver una respuesta. Con ese margen deciden si merece la pena preguntar. Spicer lo resume así: una consulta puede tardar 45 minutos como mínimo en resolverse, así que muchas decisiones se toman sin ayuda.
El ancho de banda también es escaso. Casi toda la comunicación es escrita, y con sus familias solo se escriben por email, con el retraso incluido. Montgomery explica que esa limitación obliga a redactar con precisión, porque un mensaje mal interpretado multiplica la espera.
Paseos marcianos con casco y con realidad virtual
Las salidas al exterior, conocidas como EVA (actividades extravehiculares), se hacen de dos formas. Las físicas transcurren en un arenero de arena roja junto al hábitat, con un simulador de traje y casco. Sirven para medir el esfuerzo de construir infraestructura, mantener equipos o mover cargas, y algunas tareas se encadenan a lo largo de varias salidas. Las de realidad virtual simulan travesías largas por la superficie. Cada una arranca desde la misma configuración para comparar el rendimiento al principio y al final de la misión.
Las tareas proceden de los planes de operaciones que la NASA maneja para Marte: inspeccionar el hábitat, limpiar paneles solares, realinear antenas o recoger muestras geológicas. Al pasar el primer tercio de la misión, la tripulación ya había completado 50 salidas. También pilotan en remoto un dron, para obtener una vista aérea del terreno, y un rover con brazo para recoger muestras donde no pueden llegar a pie.
Mientras dos tripulantes salen, los otros dos se quedan dentro como control de misión local. Vigilan sus constantes, coordinan las tareas y toman notas científicas. En la Estación Espacial Internacional ese trabajo lo hace un equipo entero desde Houston. Con 22 minutos de retraso, en Marte recaerá sobre la propia tripulación.
Así se reparte la tripulación en una salida
Fuente: NASA (explicaciones de Alex Baughman, responsable técnico de las EVA con realidad virtual de CHAPEA, y de la tripulación).
Patrick Estep, coinvestigador de las EVA de CHAPEA, reconoce los límites del ensayo. El traje pesa, resta movilidad y destreza y aporta agua, pero no está presurizado ni reproduce la gravedad reducida de Marte. La NASA tendrá en cuenta esa diferencia al interpretar los datos.
Comida de despensa y torres de cultivo
En una misión a Marte, la comida se enviaría previsiblemente por adelantado. No habría reabastecimiento con fruta fresca ni menús adaptados a cada astronauta, como ocurre en la Estación Espacial Internacional. CHAPEA pone a prueba ese sistema más limitado. Según Ellis, toda la comida del hábitat es deshidratada, termoestabilizada o irradiada.
La complementan con cultivos hidropónicos en torres: hojas verdes, hierbas, tomates, pimientos y rábanos. Gioia Massa, responsable de cultivos de CHAPEA, señala que estos cultivos pueden reducir la fatiga de menú y aportar un beneficio psicológico en entornos aislados. Grace Douglas, investigadora principal del programa, recuerda que la elección de comida gana importancia cuanto más larga es la misión.
Qué hay en la despensa de Marte
- Hojas verdes
- Hierbas
- Tomates
- Pimientos dulces y picantes
- Rábanos
Fuentes: NASA (sistema de alimentación espacial; informe "Feeding the Astronauts During Long Duration Missions", 2010) y tripulación de CHAPEA.
La rutina incluye ejercicio seis días por semana y tomas periódicas de muestras biológicas. Sirven para comprobar si la dieta y el ejercicio mantienen a la tripulación en forma.
Lo que se llevará la NASA
Tras la salida, la tripulación pasará dos semanas de evaluaciones con los científicos de la agencia. La NASA quiere entender, por ejemplo, cómo influyen la comida y el ejercicio limitados en la capacidad de hacer EVA en Marte, y qué herramientas de apoyo a la decisión necesita una tripulación autónoma.
"Esta misión ha sido enormemente valiosa para empezar a entender los requisitos de las misiones de un año, incluida la atención médica y psicológica con retraso de comunicaciones", afirma Michael Stenger, científico jefe del Human Research Program de la NASA. Los datos también servirán para fijar estándares, requisitos de masa y volumen de los vehículos y el equilibrio entre recursos y riesgos en misiones largas.
La agencia no ha publicado todavía resultados de la primera misión. Uno de sus tripulantes explicó que les pidieron no dar detalles porque el estudio se iba a repetir. La NASA prevé una tercera misión en el mismo hábitat, aún sin fecha.
El método ya ha salido del hábitat. Según Estep, el diseño de las salidas de CHAPEA sirve de base a un nuevo estudio de la NASA sobre el impacto de hacer hasta 24 horas de EVA por persona y semana, la cadencia que los planes de la agencia contemplan para la Luna y Marte.
