El Telescopio de Treinta Metros (TMT, por sus siglas en inglés) es uno de los grandes proyectos de astronomía en curso a nivel internacional. Con un espejo primario de 30 metros de diámetro, tres veces mayor que el Gran Telescopio Canarias (GTC), y un presupuesto estimado en torno a los 3.000 millones de euros, el TMT permitirá observar exoplanetas, galaxias lejanas y los primeros estadios del universo con una precisión sin precedentes en telescopios terrestres. Canarias, concretamente el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma, se ha consolidado en los últimos meses como una candidatura real y con respaldo institucional frente a la sede originalmente prevista en Hawái.
UN PROYECTO BLOQUEADO QUE BUSCA NUEVA SEDE
El TMT nació en 2013 con un consorcio internacional que incluía instituciones de Estados Unidos, Canadá, India, Japón y China, con el objetivo de iniciar la construcción en 2014. Más de una década después, el proyecto sigue sin arrancar. El principal obstáculo es la oposición de parte de la comunidad nativa hawaiana a construir en Maunakea, montaña de valor sagrado. La National Science Foundation (NSF) de EE.UU. mantiene abierta su revisión hasta el 31 de diciembre de 2026, y ha advertido que una decisión de no financiación puede producirse en cualquier momento. En paralelo, la solicitud presupuestaria federal para 2026 priorizó otro gran telescopio, el GMT, relegando al TMT en Washington.
Contexto clave: El TMT lleva más de una década bloqueado en Hawái por la oposición de parte de la comunidad nativa a construir en Maunakea, montaña de valor sagrado para la cultura hawaiana.
ESPAÑA PONE 400 MILLONES SOBRE LA MESA
En julio de 2025, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, anunció en el Consejo Rector del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que España ofrecía hasta 400 millones de euros a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) para atraer el TMT al Roque de los Muchachos. «España quiere y puede ser la sede del futuro de la astronomía y de la astrofísica», declaró la ministra. No se trata de una expresión de deseo: es una propuesta de Estado respaldada por financiación pública concreta.
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) se sumó en diciembre de 2025 con el respaldo de su plataforma de asesoramiento InvestEU, estudiando la viabilidad económica y financiera del proyecto en La Palma. En abril de 2026, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó durante su visita a Pekín al presidente Xi Jinping el interés de España en acoger el TMT, situando la candidatura en el tablero de la diplomacia científica internacional.
Respaldo financiero: La candidatura canaria cuenta con 400 millones comprometidos vía CDTI, el asesoramiento del BEI y permisos avanzados en el Observatorio del Roque de los Muchachos.
LO QUE SIGNIFICA PARA EL ECOSISTEMA AEROESPACIAL CANARIO
Más allá del impacto científico, el TMT representa una palanca de desarrollo industrial y tecnológico de primer orden para Canarias. El IAC ha estimado que el proyecto generará miles de empleos directos, indirectos y de servicios a largo plazo. Solo durante la fase de construcción, la ministra Morant cifró en hasta 500 puestos de trabajo vinculados al entorno de Puntagorda, en La Palma. Para el sector aeroespacial canario, los vectores de oportunidad son múltiples y concretos: óptica y sistemas de precisión para los 492 segmentos del espejo primario, electrónica e instrumentación científica, ingeniería civil y estructural, infraestructura de datos y conectividad, y formación de talento técnico especializado.
Impacto Industrial: El TMT complementa la línea abierta por el proyecto OPTIR del GTC (18,7 M€ aprobados en abril de 2026), consolidando a Canarias en la cadena de valor de los grandes observatorios de próxima generación.
LA DECISIÓN NO ESTÁ TOMADA, PERO LA TENDENCIA ES CLARA
Sería impreciso presentar la llegada del TMT a La Palma como un hecho consumado. Hawái sigue siendo la sede preferida del consorcio TIO (TMT International Observatory), y la decisión final dependerá de múltiples factores: la posición de la NSF, las negociaciones con los socios internacionales y la resolución del conflicto en Maunakea. El calendario de la revisión ambiental se extiende hasta finales de 2026.
Lo que sí ha cambiado de forma sustancial es el peso relativo de La Palma en la ecuación. Hace tres años, la candidatura española era un argumento de lobby científico. Hoy es una propuesta con 400 millones comprometidos, el respaldo del BEI, permisos en proceso y el apoyo de la diplomacia española al más alto nivel.
